
El último Encuentro Mundial sobre Desarrollo Sostenible se celebró en Johannesburgo, Sudáfrica, donde los 182 países participantes mandaron a 6.000 delegados que se hospedaron en hoteles de cuatro y cinco estrellas y devoraron toneladas de langostas y caviar.
Para que se pudiesen aparcar las limusinas, se talaron cientos de árboles alrededor del centro de conferencias, que estaba a poca distancia de unos barrios de chabolas.
Y así nos va, claro. Si en vez de talar los árboles le hubieran ‘talado’ las pelotas a algunos de los delegados hubiéramos salido ganando todos.
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Luego se podrían vender las pelotas de los señores delegados como recuerdo del congreso.
Gran idea. Y las ganancias dárselas a la gente de las chabolas cercanas.
Apoyo la moción.